EL BAJÍO: CÓMO LA REGIÓN SE CONVIRTIÓ EN PUERTA DEL COMERCIO EXTERIOR MEXICANO

Hay regiones que la geografía favorece y otras que se ganan su lugar a base de industria, infraestructura y visión de largo plazo; el Bajío mexicano pertenece a la segunda categoría. Lo que comenzó como un corredor agrícola e industrial de vocación interna se ha convertido, en las últimas dos décadas, en uno de los nodos más activos del comercio exterior de México, y Guanajuato es hoy su epicentro más visible.

Los números hablan por sí solos: de enero a agosto de 2025, las exportaciones de Guanajuato sumaron más de 26 mil millones de dólares, con presencia comercial en 134 países. Un alcance que pocos estados del país pueden presumir y que sitúa al Bajío en una conversación global que ya no depende exclusivamente de un solo mercado ni de un solo sector productivo.

Automotriz, calzado y agroalimentos: la apuesta exportadora que define al Bajío

La industria automotriz sigue siendo el ancla del modelo exportador del Bajío. Plantas como General Motors en Silao, concentran gran parte del volumen que sale del estado hacia América del Norte. Pero el Bajío exportador de 2026 es más complejo y más diverso que el de hace una década, por ejemplo, el sector agroindustrial ha ganado terreno con hortalizas y productos frescos, mientras que el clúster cuero-calzado de León mantiene presencia en mercados de Europa, Asia y América Latina.

A esta diversificación productiva se suma una apertura comercial reciente que amplía el horizonte: el acuerdo entre México y la Unión Europea cuya actualización se firmó en mayo de 2026, contempla arancel cero para sectores clave del Bajío, incluyendo automotriz, autopartes, cuero-calzado y agroalimentos. Para las más de 370 empresas guanajuatenses que ya exportan a mercados europeos, esta negociación representa una ventana de crecimiento real en el mediano plazo.

El papel del transporte en la ecuación exportadora

Ninguna cadena de exportación funciona sin logística terrestre eficiente. Por más competitiva que sea una empresa en precio y calidad, si la mercancía no llega a tiempo al punto de cruce, al puerto o al centro de distribución, todo lo demás pierde valor. En El Bajío, donde la actividad exportadora se concentra en municipios como Silao, Celaya, Irapuato, San Francisco del Rincón y León, la demanda de transporte especializado con trazabilidad, cumplimiento de tiempos y capacidad para manejar cargas industriales, ha crecido al ritmo de la producción.

El fenómeno del nearshoring ha intensificado aún más esta dinámica. La llegada de nuevas plantas manufactureras al corredor industrial no solo genera más carga por mover, también exige estándares más altos de servicio. Certificaciones como la CTPAT que habilita el tránsito ágil en la frontera con Estados Unidos se han vuelto un requisito indispensable para los transportistas que quieren participar en las cadenas de suministro de empresas internacionales. La logística, en este contexto, no es solo un costo operativo, es una ventaja competitiva.

El Bajío ha demostrado que puede producir para el mundo. El siguiente paso es garantizar que todo lo que produce llegue a tiempo, en condiciones y con la trazabilidad que los mercados internacionales exigen. Ahí, el transporte de carga tiene mucho que decir y mucho por construir.

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